Por Equipo ZenPop
· 26 de agosto de 2026
La sucralosa se fabrica a partir del azúcar de mesa. En su síntesis se reemplazan tres grupos del sacárido por átomos de cloro, y ese cambio produce dos efectos: la molécula se vuelve unas 600 veces más dulce que la sacarosa y el cuerpo deja de reconocerla como combustible. La mayor parte atraviesa el tubo digestivo sin absorberse y se elimina sin metabolizar, así que no aporta calorías ni eleva la glucosa en sangre. Por eso figura como edulcorante de elección en productos dirigidos a personas con diabetes.
Su seguridad es de las más evaluadas del rubro. La FDA la aprobó en 1998 tras revisar más de cien estudios, la EFSA la mantiene autorizada en la Unión Europea y el comité conjunto FAO/OMS (JECFA) fijó una ingesta diaria admisible de 15 mg por kilo de peso corporal al día. Para dimensionarlo: una persona de 70 kilos tendría que consumir más de un gramo de sucralosa diario, todos los días de su vida, para acercarse a ese límite. Las cantidades que aporta una bebida funcional están varios órdenes de magnitud por debajo.
Eso no significa que sea un ingrediente sin discusión. La investigación sobre el efecto de los edulcorantes no calóricos en la microbiota intestinal y en la respuesta metabólica sigue abierta, y la OMS publicó en 2023 una recomendación condicional de no usar edulcorantes sin azúcar como estrategia de control de peso a largo plazo. Es una recomendación sobre estrategias de pérdida de peso, no una alerta de seguridad, y merece contarse completa en vez de omitirse.
En ZenPop la sucralosa aparece en un solo producto: ZenPop Colágeno, declarada en la etiqueta como SIN 955. El resto de la línea, Original y Focus, se endulza con estevia. Lo decimos con todas sus letras porque quien compara etiquetas lo va a encontrar de todos modos, y preferimos que lo lea explicado aquí antes que descubrirlo como una letra chica.